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LEOPOLDO CASTILLO


Posted on August 22nd, by admin in Artistas Chamamé. No Comments

Leopoldo “Polito” Castillo, nació en Juan Jose´paso-Partido de Pehuajó-Provincia de buenos aires, un 5 de abrilñ de 1929.

A los 5 años de edad su familia se traslada a un pueblito vecino (pdo. De Trenque Lauquen), y a los 6 añops accede a la escuelita del padre Castelaro, donde aprende las primeras letras. Luego inicia el nivel primario donde participa en todo acto artístico bailando danzasa criollas especialmente el malambo.

En 1939 se radica con su familia en Mercedes(Bs. As.), ciudad natal de su padre Juan José Castillo, Hijo de Juan J. Castillo un “miliciano correntino” que había llegado a la Guardia de Luján (Bs. As.) alrededor del año 1860 y que posteriormente se desempeñara en la alcaidía.Polito integra con su hermano Dionisio un conjunto folklorico “Barrio Trocha ya como recitador y bailarin.
En 1942 es llevado a 30 de Agosto-Pcia de Buenos Aires, donde su hermano mayoe fue trasladado debido a su rol de suboficialde Policía. Allí culmina la escuela primaria parelamente trabaja y como joven de la Acción Catolica, oficia de monaguillo e integra el coro de la iglesia local. Se desempeña támbien como “publicista en bocina”, como los antiguos pregoneros, promocionando todo evento en los kioscos de las kermeses pueblerinas improvisando humildes versos para lograr mayor venta.

Esto es sólo el prólogo de lo que luego sería su profesión, ya que a los 13 años componía cuartetas, sextillas y décimas criollas.

12943: Llega en gira a la Localidad de 30 de Agosto la orquesta del famoso maestro FRANCISCO PRACANICO (el compositor de Flor de Corrientes) a quién presenta de animador en el cine”La Castellana”. Esto lo incentiva para que viaje a la Capital Federal, a donde ya habian viajado sus hermanos.
1944: Llega a Buenos Aires, se desencuentra con Pracánico, e integra el conjunto vocacional del teatro “Juramento” y el conjunto de danzas.

1945: Se convierte en animador de los recreos en Vicente LOPEZ (Bs.As.), y los “Lunes de Cambio” en la confitería “La Paz”, en Barrancas de Belgrano. Glosa tangos con la orquesta del maestro santafesino JOSE PELUSSI, cuya formación integra cantando el Polaco Goyeneche. Con su hermano Armando llega al “Salón Bompland”!, de Paleremo (Cap.Fed.). Allí participa del conjunto estable de danzas y luego como animador conoce a la mayoría de los músicos nativistas, norteños, paraguayos y correntinos.

Tiene la importante vivencia de conocer, junto con sus hermanos, a la popular –María Eva Duarte- , frente al Hospital Militar.

1946. Colabora presentando oradores en la Unidad Basica que se funda frente a la textil Campomar, en las calles 11 de Septiembre e Iberá.

1947: Recien con 18 años logra ingresar al Salón Palermo Palace, alterna como bailarín, recitador y animador, comparte con Herminio Gimenez, Ramón Espeche, el Tano Genaro, José Marrone, entre otros. Cubre tambien escenarios como “el Patiode Tango” presenntando a Ricardo Tanturi, Alfredo y Gobbi y otros. Los lunes “Baile de los artistas”, concurre al Bompland y colaboram con Emilio Chamorro, Mauricio Valenzuela, Ramón Estigarribia, y las orquestas nativas José Luis Padula,Julio A. Gerez y otros, viviendo una inolvidable experiencia. Este Club Social llamado “Amado Bompland” ubicado en la calle del mismo nombre, que fue instituido en honor del celebre naturalista francés,quién enamorado de la Argentina, se radicó en la ciudad e Paso de Los Libres (Corrientes), a este lugar (Bompland) concurrían como consecuencia del éxodo provinciano, bailarines de distintas regiones.Por entonces Cocomarola (quién ya había grabado con su trío en el sello discográfico Odeon) integra como ejecutante de otros conjuntos: Chamorro, Sanchez, Irupe y Azul y Blanco de Ramón Estigarribia.

Cuando en los descansos de Estigarribia (en acordeón) lo hacía Cocomarola en bandoneón y guitarras, y cada interpretación era sumamente festejada, aplaudida ruidosamente entre sapucays y bis, pues su originalñ estilo invitaba al zapateo. Polito Castillo, uno de esos zapateadores, improvisaba figuras en la danza motivado por lo animado de su ritmica, pues el veterano acordeonista le aderezaba originsl “fuelleo” al bandoneóbn, resultando más bravío. Así es que en determinada ocasión, Don Oreste Tomasini, un bandaneonista de típica que pertenecía a la empresa y oficiaba de director artístico luego de escuchar a cocomarola, les expresó a sus socios “ESTE CXOCOMAROLA ES UN TAITA TOCANDO EL FUELLE”…y luego contrata a Tránsito y su trío para inagurar la Terraza del Palermo Palace.

1948: Tomasini creabas motes para cada artista a Ramón Estigarribia lo anunciaba como: “El yaguareté de las Selvas Correntinas, y publicaba boletines como el de la TERRAZA incluyendo “el Taita del chamamé”(lo de taita por lo guapo,tomado del lunfardo porteño).De ahí que en esa época Polito escribe una glosa con dicha referencia.La que posteriormente musicaliza desde su armónica inspirado en el originalm estilo de Cocomarola. La citada glosa apareció publicada en la “Revista Iverá”por mediación del malogrado costumbrista Valerio Duarter,pues mal tiempo cuando Polito comienza a conducir programas radiales,escribe las glosas que luego aparecían en dicha publicación.

“Y ASI, ENTRE MATE Y M ATE, ESPONTANEAMENTE, SIN PRETENSIONES LITERARIAS, VAN SURGIENDO EN MI MEMORIA MIS VIVENCIAS CON EL CHAMAME”
POLITO CASTILLO
Respondiendo a reiteradas solicitudes de mis colegas y oyentes trataré de contarles mis vivencias con el Chamamé.
El Chamamé, un ritmo, un canto y una danza,. Conservado y exhumado por los correntinos, los que lo extendieron generosamente como una expresión regional de las provincias del Litoral argentino, y que representan el área guaranítica nacional, ha sido y es el eje central de mi vida.
Su originalidad rítmica y sus líneas melódicas tradicionales dejan advertir una herencia ancestral indiscutida, cosa que nos hace reflexionar, y en consecuencia considero muy importante hacer una sensata aclaración respecto al o
rigen, la conservación, y la difusión de los motivos tradicionales correntinos, que en otros tiempos se los denominara compuestos populares y a los que hoy los identificamos con su original nombre de chamamé.
El tiempo ha permitido demostrar que esta atávica expresión contiene y conserva una total diferenciación con otras expresiones musicales del área guaranítica, la antigua Paracuaria.
Podemos decir, que si bien bastas regiones sufrieron influencias de la conquista española, tanto el Paraguay y nuestro país conservaron su patrimonio melódico musical. Ambos han mantenido sus originarias expresiones, sin desconocer, claro está, las influencias de la cultura hispana, peruana, franciscana y jesuita. Esta última especialmente con su aporte técnico e instrumental.
Primero quiero recordar mis vivencias con el chamamé y en segundo lugar les diré mi teoría sobre su origen.
Pues resulta curioso para muchos, que una persona como yo, que no soy del área guaranítica y litoraleña. Me haya convertido en un tan entusiasta difusor de una música tan lejana a mi lugar de nacimiento.
Siempre hay un por qué que justifique, y en mi caso puede ser quizá un lejano lazo familiar, por saber que mi abuelo Juan Manuel Castillo fue un militar que vino desde Corrientes, creo que desde Curuzú Cuatiá, trasladado a la Guardia de Luján, y se radicó en Mercedes provincia de Buenos Aires, donde fue alcaide. Allí nació mi padre Juan José Castillo, quién se trasladó a Juan J. Paso, partido de Pehuajó, y se casó con mi madre Amalia Carranza de origen cordobés. Fue el primer casamiento de ese pueblo. Tuvieron siete hijos, Dionisio, Rufino, Armando, Clotilde “Tita “, Juan Manuel, Angel Leonardo y Leopoldo “Polito”. Como verán, yo fui el menor de muchos hermanos ya que mi padre tenía varios hijos de un matrimonio anterior. Nací el 5 de abril de 1929.
Corría el año 1933, yo ya contaba con cuatro años, y ocurrió un hecho que yo lo considero muy importante en mi labor, pues en dichos años hubo una epidemia en el ganado vacuno, y casi todas las vacas lecheras de la zona enfermaron, excepto las de nuestra quinta, pues teníamos agua dulce, un privilegio en una zona tan salitrosa, y por ello, mi madre se debió convertir en una buena samaritana y salir a proveer del vital líquido a familiares y amigos. Lo hacía en sulky y tardaba muchas horas en regresar y por ello recurrió a una vecina para que nos cuidara en su ausencia. Esa vecina era doña Rita Serrano, una correntina, que vino como cosechera desde Rosario y se quedó en nuestro pueblo. Esa señora para entretenernos, nos tocaba su música con el acordeón de mi padre, el cual como muchos de mis tíos, hermanos y primos ejecutaban dicho instrumento.
Un día, mi madre nos sorprendió a mi esposa Marcianita Avalos y a mi al decir esto:”como va a gustarle el chamamé a este loquito, si esa era la música que les tocaba la Rita”. Esto sucedió en 1933, Nash también cabe agregar que esta señora Rita Serrano hacia bailes criollos en el patio de su casa, y su guitarrista era un santiagueño, también cosechero que llegó al pueblo con el tres de cargas línea Rosario hacia Bahía Blanca, y bajaban en la gran curva ferroviaria de la estación Laguna el Recado. No se dude de que este episodio haya hecho conocer a nosotros, los Castillo, la existencia del chamamé.
Por la misma época, en mis pagos se escuchaban los discos del dúo Magaldi-Noda como “la correntina”, canción de Alfredo Gobbi padre, “Cha cuñataí”, de Magaldi-Noda y Nicolás A. Trimani,etc. Y también recordaba mi madre que cuando mi querida hermana Tita ensayaba para cantar en la fiesta de la escuela el tema que decía “A Corrientes me voi a dir…”, yo le pedía a mi madre permiso para ir a Corrientes, y ella contestaba “Y para qué querés ir a Corrientes?, y yo respondía prestamente para que me enseñen a hablar Waspan”.
Y al proseguir con estas vivencias del chamamé, es oportuno que les cuente que, por esas cosas de Dios, ya viviendo en 1942 en un hermoso pueblo bonaerense llamado 30 de Agosto, partido de Trenque Lauquen, Buenos Aires, llegó en gira la famosa orquesta típica del maestro Francisco Pracánico con el cantor Pedro de la Cuesta para actuar en el anexo del cine confitería La Castellana, empresa a la cual yo le hacía propaganda Con la clásica bocina de lata. Y llegada la hora, y por la ausencia de un presentador, fui invitado por Cachito Pablo, hijo del dueño, a presentar al maestro Pracánico. Y así lo hice, de corajudo. Y se dijo que lo hice muy bien. En esos tiempos Pracánico era el autor e intérprete de moda, y eso es lo que yo destaqué, y aquí lo para mi inolvidable, en su momento, me alcanza una partitura musical y me dice “anúnciame esto”. Se trataba de “Flor de Corrientes” (Corrientes poty) de Pracánico y Novillo Quiroga cantando Pedro de la Cuesta. Y recuerdo que recalqué que se trataba de un chamamé correntino, más que nunca imaginé que esto me resultaría tan significativo para mi futuro, ya que luego, al compartir una cena, en el hotel Ramudo, fui invitado a bailar un malambo, que era la labor habitual que yo realizaba para los comensales.
Pracánico, de la Cuesta y los integrantes de la orquesta, me aplaudieron y me insinuaron ir a probar suerte en Buenos Aires. Por ello, luego insistí a mi madre, pues ya estaban mis hermanos mayores en ella, y por fin en 1943, llegué a la Capital Federal, pero me desencontré con el maestro. El había comenzado una gira por Centro América.
Al hallarme sin la presencia de Pracánico y acompañado por mi hermano Armando, que ya hacíamos juntos el Malambo Combinado, integramos el elenco del club Juramento, en el Bajo Belgrano, y alternaba con esporádicas presentaciones con el maestro santafecino José Pelussi, ya en recreos de Vicente López, o en la confitería La Paz, junto a la estación Belgrano C” del ferrocarril y otros clubes, y luego en el salón Bompland, de Palermo, colaborando con el conjunto estable de danzas, don Mauricio Valenzuela, Emilio Chamorro, Ramón Estigarribia y otros como el célebre Tránsito Cocomarola, con quien compartí notables experiencias. Este, precisamente fue apodado muy acertadamente por el director artístico de la empresa que tenía contratado el club Bompland, don Oreste Tomassini como “el Taita del Chamamé ”, y se lo adjudicó al presenciar unas de sus actuaciones pues cuando Cocomarola, que en dicha época integraba el conjunto “Azul y Blanco” de Ramón Estigarribia cuando actuaba en trío, bandoneón y guitarras, aplicaba un repertorio movido, que entusiasmaba a los bailarines y Tomassini expresó ante sus compañeros directivos de la mencionada empresa, la que regenteaba varios locales como La Enramada, Palermo Palace y otros “este Cocomartola es un taita tocando el fueye” (taita en el lunfardo porteño significa guapo, valiente, con agallas). Y de ahí que los animadores comenzamos a llamarlo así ,y fue así que Tomassini, que también le colocó el mote de “El Yaguareté de las Selvas Correntinas” a Ramón Estigarribia, lo contratara a Cocomarola para inaugurar la Azotea del Chamamé, del afamado salón Palermo Palace, de la calle Godoy Cruz 2750 casi avenida Santa Fe y lo publicita a Cocomarola en los boletines como “EL Taita del Chamamé”. Y aclaro, que es erróneo que algunos comentaristas le atribuyan el origen de dicho mote, lo del “padre del chamamé”, cosa que molestaba al mismo Cocomarola, pues decía “yo soy muy joven para ser el padre del chamamé”. Por lo tanto no confundamos el argot porteño por la manera de llamar al padre del guaraní. Cabe recordar que cuando se produce el debut comentado se integra al Trío Cocomarola el dúo Cejas-Ledesma.
Ya cumplidos mis dieciocho años pude llegarme al salón Palermo Palace llevado por el señor Tomassini, y allí pude acrecentar mis vivencias con el chamamé y con casi todas las expresiones nativas, ciudadanas, paraguayas y de lo entonces llamado jazz. Pero para mí lo más importante, es haber trabajado con lo más representativo del folklore guaraní, pues en el Palermo Palace me tocó presentar figuras artísticas de notabilidad, en lo paraguayo puede citar lo más importante…Herminio Gimenez, Félix Perez Cardoso, hermanos Larramendia y Samuel Aguayo (con Damasio Esquivel), etc.
Resulta oportuno mencionar que en el escenario de la famosa Azotea del Palermo actuaban conjuntos correntinos y paraguayos exclusivamente, y entre ellos podemos recordar a los hermanos Pilepich, Ramón Rojas, Marianito Rodriguez, el cantor paraguayo Valencio Gala, a quien también Tomassini lo llamaba “El Príncipe Azul”, el paraguayo Ramón López, esporádicamente también Constante Aguer y su conjunto, y especialmente menciono al bandeneonísta entrerriano Cundo Sequeira, conocedor del repertorio guaraní, quien me enseño a conocer títulos y compositores del repertorio guaraní.
Mi llegada al mentado salón Palermo Palace me permitió compartir experiencias con cultores correntinos y paraguayos y día a día notaba una gran diferencia musical y expresiva entre la polca paraguaya y el chamamé correntino y pude advertir que “Flor de Corrientes” obra de Pracánico y Novillo Quiroga que yo conocí en el pueblo 30 de Agosto, como chamamé correntino no era un chamamé sino técnicamente una polca paraguaya de notoria influencia europea y que el chamamé era otra cosa. Y eso me hizo consultarles a Herminio Giménez, a Félix Cardoso, al maestro Alvarenga y al profesor Ortiz Mayans, y eso me trajo un inexplicable episodio que yo juzgué de irrespetuoso. Porque prácticamente fue una chanza, según él, del entonces triunfador cantor paraguayo Samuel Aguayo que mal les hizo rotular genéricamente a Pracánico y Novillo Quiroga su muy buena obra “Flor de Corrientes” como chamamé correntino, con la absurda explicación de que, como tenía en su letra palabras en guaraní y castellano en el Paraguay se les decía: así nomás “a lo chamamé”…y como la Víctor, la empresa discográfica que lo tenía contratado le insistía en que grabara cosas correntinas, dijo “le ponemos así y6 listo”. Lo que menos imaginó Aguayo fue que la tergiversada denominación, que por primera vez iba a colocarse en el marbete de un disco, se convertiría en un éxito total, pues fue la obra que lo consagró, uy pasó a ser de de mayor venta. La llegada de este cantor a Posadas y desde allí paso a Paso de los Libre, Corrientes y Santo Tomé, Corrientes, donde residió en 1027 y 1928, y realizaba sus actuaciones “gorra en mano” en la línea del ferrocarril, además de alternar sus tareas como empleado de la casa de Rafael Sánchez, de Santo Tomé , y como se supo después, la que gestionó su grabación en la Víctor, y por donde se concreto la llegada a Buenos Aires de Aguayo, existiendo desde el comienzo el compromiso de Aguayo, la empresa Víctor y la casa Sánchez de Santo Tomé, de que Enns su repertorio se incluyeran temas correntinos y los chamamés que ya conocía.
Aguayo pero que no dijo que no sabía interpretar.: Por ello fue que le pidió a Pracánico y a Novillo Quiroga que compusieran algo para conformarlos y esto fue luego confirmando por el señor Casas, director de la empresa Víctor, quien retiró el compromiso con la casa Sánchez.
También se realizó un gran festival festejando el centenario de la refundación de Santo Tomé a efectos de avalar las grabaciones de Aguayo. Me corresponde mencionar que en cada disco de la Víctor, donde ya grababan conjuntos paraguayos, se los identificaba con una chapita de metal con la inscripción “LA favorita correntina de la Boca” un amplio comercio de ramos generales ubicado en las calles Pedro de Mendoza y Alte. Brown, de la Capital Federal. Aquí me permito adelantarles que tanto la existencia de la casa Rafael Sánchez de Santo Tomé como esta de la Boca, también eran propiedad de empresarios correntinos que confirmaron su intervención en el caso Samuel Aguayo. Además durante mi disertación en el simposio paralelo al decimotercero Festival de Folklore Correntino de Santo Tomé, los hijos del señor Sánchez, a quienes ya conocía desde 1951 por mediación de Julio Montes, en diciembre de 1975 nos mostraron gentilmente los libros del personal donde consta como empleado a Samuel Aguayo. Ello también fue corroborado por el distinguido Dr. Felipe Navajas, presidente del Ateneo Cultural Gral. San Martín, por el señor Faustino Morandi, presidente del festival Santotomeño, y por el celebrado guitarristas y arpista den Braulio Areco, entre nosotros.
Debo agregar, por clarifitorio, que en esa especie de mesa redonda que se originaba por 1953 en los camarines del salón Palermo Palace, escuchábamos algunas expresiones de repudio hacia lo actuado por Samuel Aguayo, conceptos vertidos por personalidades del folklore paraguayo que admitían la existencia de la música correntina como compuestos o chamamés ,pero algunos coterráneos paraguayos lo aplicaban peyorativamente como algo incompleto, no depurado, no bien construído, algo improvisado y porque esto no era acertado, si se trataba de interpretaciones espontáneas y sin ensayos previos. Pero eso no quiere decir que esté mal, y yo sostengo que, en lo musical el “improntus” fue motivo de consagración de grandes genios de la música universal, y por lo visto nuestro chamamé cuando se profesionaliza da lugar a la creación de muy buenas obras del repertorio correntino.
En el Palermo Palace también conocí y presenté a la cancionistas correntina Leonila Esquivel, quien contaba con un notable repertorio guaranítico, ya en chamamés o canciones paraguayas, quien prácticament5e me ilustró en principio sobre los géneros que cultivaba, y como comenzó, luego de su paso por el cancionero lírico, que estudió en el colegio José de Corrientes y luego en Buenos Aires, integrando también el coro estable que ilustraba las misas que se propalaban por radio El Mundo desde la Catedral metropolitana, contándome que su afición por el chamamé fue a través de un consejo de Ernesto Montiel, que en el salón Verdi, de la Boca, le presentó a Isaco Abitbol. Más luego, fue secundada también por Tránsito Cocomarola, siendo esta intérprete la que entonó primigeniamente los clásicos del chamamé “Villanueva” y “Kilómetro 11 “, estrenando “Merceditas” con el acompañamiento de Miguel Repiso y el mismo autor Ramón Sixto Ríos, desechando su grabación por tratarse de un tema varonil. Por ese motivo, luego fue grabado por Emetrio Fernández, siendo este el primer registro del celebrado tema.
Por 1948,1949 existían muy pocos programas en Buenos Aires dedicados al chamamé y destaco las actuaciones del celebrado cantor paraguayo Julio Montes que debutó en LS6 radio Del Pueblo y exitosamente pasó al elenco de LR1 radio El Mundo, una de las emisoras más importantes del país. Podemos citar los programas conducidos por Roberto Ferradás Campos en radio Libertad donde entonces Ferradás Campos se desempeñaba como locutor de la emisora. También por radio Rivadavia, Odín Fleitas, y en radio Porteña ya varios programas con distintos conductores, pero no permanentes excepto “Fiestas Correntinas” de Pedro Mendoza exclusivo del salón Verdi. Pero reitero que estos programas eran para promoción exclusiva de algunos salones. Por ejemplo Ferradás lo hacía para el club Irupé, Odín para sus propias reuniones y con la actuación de sus “Reclutas Correntinos” y “Los Troperos de Iverá”.
En 1848, Leonila Esquivel obtiene un programa por LS5 radio Rivadavia y allí me comprometió como glosista y luego animador, de su conjunto. Paralelamente es contratada por la Subsecretaría de Cultura de la Nación y nace el programa “Poetas y músicos correntinos” por radio Excelsior, por lo que Leonila forma su propio conjunto Itiizangó, en honor a su pueblo natal de Corrientes, y lo integra con Francisco Casís, entrerriano en bandoneón, Dalmasio Barrios correntino de Esquina, acordeonista, Domingo Medina, entrerriano, y Eudil Brites chaqueño, en guitarras y voce3s y en glosas y poesías Polito Castillo. Este mismo conjunto Ituizangó comienza a actuar en distintos lugares y en exclusividad en el primitivo club Yapeyú de Quilmes, presidido por don Pacho Montiel, familiar de Ernesto Montiel, también libreño. Y es justo reconocer que fue uno de los lugares pioneros del chamamé en la zona sur del Gran Buenos Aires, lugar que permitió el lucimiento de muchos cultores y figuras consagradas como Isaco-Montiel y el Cuarteto Santa Ana, Tránsito Cocomarola, Damasio Esquivel y muchos otros.
También en dicha zona del balneario de Quilmes empezaron a proliferar recreos que incluían conjuntos de música correntina, que se había puesto de moda. Con Leonila Esquivel y muchos otros actuábamos, especialmente desde el mediodía de los domingos, en el recreo El Frutal con Rulito González, Luis Ferreyra, Ernesto Flores, Vicdente Escayola, Víctor Machuca, Constante Aguer, Felipe Zurita, etc. También incluíamos a intérpretes paraguayos, caso los Hermanos Cáceres, Bobadilla-Cáceres,. Nenequita Cáceres en arpa, Demetrio Ortiz, y alternadamente el elenco se observaba sumamente renovadlo con la participación estelar de esta especie de embajada con Tránsito Cocomarola, Isaco Abitbol, Damasio Esquivel y otros. El sistema por mí adoptado en cuanto al reparto de los ingresos resultaba beneficioso para todos, pues se conformaba con valores porcentuales en las ventas de bebidas y comidas, y fue una época muy buena. Así fueron creciendo varios recreos similares, y6 recuerdo haber actuado en mis principios en los recreos de Vicente López, con José Pelusi, Julio Luján, Lorenzo Vega y otros. Paralelamente, e3n dicha época venía guiando un programa argentino-paraguayo auspiciado por Mi Ranchito, el ex famoso El Pasatiempo de la Isla Maciel, promocionando las actuaciones de Luis Acosta y su trío y la orquesta paraguaya de Juan Carlos Soria, local donde también me desempeñaba como animador. Corresponde agregar que dicho programa se difundía por radio Del Pueblo, más también armaba el programa “Los Éxitos del Cuarteto Santa Ana” de Isaco y Montiel por radio Porteña.
Así también comencé mi propio programa por radio Rivadavia pero de carácter folklórico en general pues, no permitían hacerlo exclusivamente chamamecero, por lo que formé un conjunto con Carlitos Valenzuela en piano y las guitarras de Delpino y Torres (Delpino luego consagrado como primera guitarra de Grela, y Torres, Leocadio como codirector de los Manseros Santiagueños), en el bombo Geresito, hijo del celebrado folklorista José Gerez, y en glosas y recitados y algunos malambos sureños Polito Castillo. Actuamos de cambio en varios lugares como Mi Refugio, Mi Ri8ncón,confitería Trocadero, etc., pero esto no duró mucho, pues nuestro cometido estaba en el chamamé. Fue que por consejo de don Pedro de Mendoza, Damasio, Leonila Esquivel, Isaco y Ernesto Montiel insistí en radio Porteña y logré un espacio permanente los sábados a las 18 horas, comenzando el 1º de mayo de 1950 “Cartelera Correntina” primer programa permanente de chamamé en la radiotelefonía argentina, dedicado a orientar al radioyente acerca del lugar donde actuaban sus intérpretes preferidos. Y este espacio, se decía trajo una innovación en cuanto a los conjuntos actuantes y a la participación de los invitados que eran los que llegaban del interior, ya consagrados y nuevos valores y hasta solistas que disponían de un acompañante en bandoneón, acordeón y guitarras. Y debutaban tras breve ensayo previo, lo que les permitía mayor seguridad, además los comentarios y glosas y los avisos, que resultaban de sumo interés, era una permanente guía para que los bailarines conocieran los conjuntos actuantes en distintos lugares de Capital Federal y Gran Buenos Aires. Y con el tiempo hasta del interior, pues radio Porteña tenía muy largo alcance, especialmente hacia todo el litoral y una permanente audiencia ávida de información, especialmente por lo comentado, por la música que difundía y por la radiación de las novelas radio teatrales. Así la gran aceptación del público hizo que pronto se ampliará mi programa también a los jueves a las 18 hs., posibilitando con ello que se ampliara la gran fuente de trabajo para los cultores del género chamamecero, que se puso de moda también en los barrios y se abrieron muchos lugares, los que en principio felizmente, eran inagurados por nuestros conjuntos actuantes. y así formé la embajada Cartelera Correntina, en principio con los conjuntos actuantes, y luego con los elementos diversos conformando nuevas agrupaciones y/o los conjuntos ya consagrados locales o que llegaban de las provincias.
Todos presentados por Polito Castillo, tal la e3xigencia de los contratantes que se aseguraban la previa publicidad, y así se incrementó la fuente de trabajo, la llegada de conjuntos y otros programas que siguieron el mismo sistema, pero lo que se debe destacar es que “Cartelera Correntina” fue el primer programa permanente de chamamé en radio. Corresponde agregar que llegado el cambio de dueño de esta radio Porteña, que fue adjudicada a la conocida empresa Bernoti-Montellano, mi programa fue retransmitido varios años por radio Fénix de Montevideo, Uruguay, por pertenecer a la cadena de emisoras de dicha firma.
AUTOR: LEOPOLDO POLITO CASSTILLO
“LA VERA HISTORIA”
De Ulrico Schmidel
En estas páginas en donde reproduzco parte del trabajo que presentara en el simposio paralelo al Primer Festival Nacional del Chamamé en Corrientes, capital. Tengo el propósito de mostrar a los lectores, el fundamento de asegurar que a la llegada de los conquistadores a nuestras tierras, los nativos tenían su propia música y danza. Esto lo testimonia el primer cronista del Río de la Plata, Ulrico Schmidel, al contar en su “vera historia” (La verdadera historia) que “me quedé con la boca abierta al momento de los postres de un suculento almuerzo que me brindara el rey de losd jarayes (así llamó a una tribu guaraní) por oír y ver la música y la danza de estos naturales”.
MEDALLA DE SADAIC…!!!
Esta simbólica distinción de SADAIC a los asociados activos con treinta años consecutivos en dicha categoría, no le fue entregada en fecha a quien suscribe Leopoldo Polito Castillo, por las autoridades de turno,. Según nota posterior del entonces también presidente don Atilio Stampone, por uno involuntaria omisión en el listado del ejercicio 1989?… pero tras mi reclamo, me fue entregada en dependencias de la mutual, y al recibirla solicité que la misma sea aceptada como donación al museo de SADAIC y que la misma sea depositada junto al pie de la sagrada imagen de la patrona de la música Santa Cecilia realizando el trámite administrativo correspondiente, y esta se exhibe precisamente así en el citado museo. Coincidentemente con esta donación había presentado ente el ex Inam I(instituto Nacional de Mutualidades- hoy Inaes mi impugnación a la asamblea ordinaria de la no fiscalización de las entidades que preveé la ley 20321, cosa reiterada luego en el expediente Inam 346/90,. Donde tras varios años de negativa por el directorio y los auditores estatales, y tras varias resoluciones y asambleas que pretendieron negar su origen primigenio de mutual, fue conminada a su convocatoria y elección, la quien si bien se hiciera el 5 de marzo de 2002, debe ser observadla y corregida, primero por no cumplir con dos resoluciones de Ianes nº 2693 y 2694, y además resultar, por la forma en que se realizó, u7na simple auto fiscalización pues esta resulta un apéndice del órgano administrativo, por responder a la misma listas que debe controlar y no se ha respetado éticamente a la minoría que debe3 fiscalizar.
No obstante, el deseo del donante se halla cumplido en parte pues el órgano de fiscalización ya está dispuesto y todo se puede perfeccionar.
Por ello, gracias a Santa Cecilia. Ahora nos falta el reintegro de los socios a sus categorías adquiridas de activos y6 administrativos los que siguen excluidos por discriminaciones económicas, prohibidas por las leyes y los derechos humanos, pero esperamos las reformas o la derogación del decreto Onganía nº 5146/69 cosa que corresponde, y que ya se le ha solicitado al señor Presidente de la Nación.
AUTOR: LEOPOLDO POLITO CASTILLO
LA DECADA DEL SESENTA
CHOLO AGUIRRE Y “RIO REBELDE”
Cabe destacar que la década del sesenta fue muy positiva para las expresiones nativas de todas las regiones del país y, en cuanto al chamamé, muchos autores y compositores hasta ese momento ajenos al género, como así muchos intérpretes se sumaron Al mismo. Y entre tantos, podemos mencionar al gran Cholo Aguirre, en ese entonces consagrado cantor de tangos, vocalista de muy afamadas orquestas típicas, como la de Juan Sánchez Gorio, y que también actuaba en radio Porteña secundado por los hermanos Toto, guitarristas estables de la citada emisora. Y allí alternábamos nuestras actuaciones con continuado éxito y cimentando una muy buena amistad pues Cholo ya estaba sumando algunas de nuestras canciones a su repertorio haciéndome conocer algunas de sus composiciones, las cuales por el éxito que había alcanzado una obra del pianista Ernesto González Farías y don Osvaldo Sosa Cordero titulada “litoraleña” comenzaron a denominar sus canciones, ya chamamés canción o canciones del litoral, como litoraleñas, cosa que despertó un creciente malestar entre los cultores del cancionero guaraní, ya correntinos o paraguayos, cosa que al poco tiempo resultó superada pues se entendió que nada se había inventado pues solo esta litoraleña resultaba musicalmente una canción correntina, o del litoral y del Paraguay, pero lo que aquí surge es una desvirtuación a nuestra música regional. A propósito, es oportuno señalar, el estreno de una popular obra de nue3stros amigos Cholo Aguirre y Oscar Uballes que titularon “Río Rebelde”,que primitivamente fue mal rotulada polca paraguaya, y al interpretarse en mi programa con la presencia del mismo Cholo, y en la compañía del celebrado poeta Alberuico Mansilla, le advertí que su conformación rítmica y melódica no era polca paraguaya ni correntina, y que a mi entender estábamos ante un típico chamamé, cosa compartida por Mansilla, los músicos y el público presente, cosa comprendida por el mismo Cholo que agradeció la observación y corregiría el rótulo. Pero aquí no se termina este tema, pues al escuchar el programa nuestro querido amigo Samuel Claus se apresura a denunciar, creo que con la anuencia del famoso guitarrista Héctor Ayala, el plagio del tema de su autoría “Flor Misionera”, me dijo que imbuido por mi comentario, pero en honor a la verdad folklórica le advertí que yo solo me refería al rótulo genérico pues se trataba de un chamamé, y no de una polca pues su conformación rítmica y melódica así lo determinaba. Recuerdo que ante esa actitud de Samuel le aconsejé repasar la edición musical pues donde yo advertía similitud era en la introducción musical que había aportado el intérprete, Cocomarola, en la grabación, pero, en la partitura no estaba. Pero la denuncia prosperó por la influencia de la editorial que apetecía cobrar los derechos retenidos pues sabía que la ausencia de Uballes que se hallaba de gira por el exterior y fue declarado en rebeldía, y esto favoreció al denunciante y al editor que no era fiel a su cliente y solo le importó cobrar los derechos mal habidos. Y todo esto me lo confirmó el mismo Cholo Aguirre y el arpista Oscar Uballes.
Estas lamentables vivencias con el chamamé me dejaron un sabor amargo por tratarse de buenos amigos de ambas partes, pero quienes valoramos la verdad sufrimos la impotencia de gritarla, y si esta reflexión la hago pública es porque en una de las visitas que desde España realizó Cholo Aguirre a nuestro país, en una importante entrevista, este buen cantor, compositor y poeta manifestó a Julio Marbis que quien le hizo aprender y comprender el chamamé fue quien relata estas vivencias, Polito Castillo.
AUTOR: LEOPOLDO POLITO CASTILLO
EL SELECCIONADO DEL CHAMAME
Es oportuno recordar que por este acontecimiento deportivo a nivel mundial nuestro gran amigo Odín Fleitas, celebrado poeta y periodista, que en dicha época se desempeñaba en la oficina de prensa y difusión del sello discográfico Music Hall, preparó muy entusiasmado un LP que denominó “El seleccionado del chamamé”, formado por varios del género que integraban su buen elenco, y que ustedes podrán reconocer en la foto reproducida en la contratapa del LP; a Fito Ledesma, Polito Castillo, Ruiz Mansilla, Tilo Trevisán, Carlos Talavera, Isaco Abitbol, Toto Maidana,
Rodriguez-Esquivel, Coquimarola y Enrique Cena y en los círculos las hermanas Vera. Además en página interior, entre otras cosas muy buenas notas de referencias a esta idea de promoción al chamamé “for-export” nos dice “ que causará asombro en algunos, porque hace doscientos dieciséis años ya se jugaba al fútbol en América y que el juego que tiene3 partida de nacimiento inglés se nos presenta originario de las reducciones de indios de las antiguas misiones, según afirmaciones irrefutables del clérigo jesuita José Manuel Peramas que lo publicó en su libro “La república de Platón” editado en Roma en 1791. Pero, qué pena…todo esto se malogró por lo ya narrado, lo incomprensible de haberse producido en 19777 el levantamiento de nuestros programas chamameceros, y la falta de difusión del género en otros medios también folklóricos?…
AUTOR: LEOPOLODO POLITO CASTILLO
LAS GLOSAS DEL CHAMAMÉ (“EL CARRETEL”)
Una pequeña historia. Allá por 1953 la revista Iverá publicaba las glosas de los temas que se irradiaban en mi programa “Cartelera Correntina” y a pedido de Abelardo Dimota me visitó Julio Luján parra que le escribiera una para el chamam´we que se estaba ensayando para su primitiva grabación, y si bien accedí gustoso le previne que como ya había tenido problemas con otras quien se habían grabado sin mencionar mi nombre, como el caso de “A los ranqueles”, un chamamé de Luis Ferreira que grabara Isaco, unas de mis glosas que la interpretó El Campiriño Pedro, yo lo haría muy gustoso, pero sería justo mencionarme ya que no le pedía la colaboración literaria pero sí dicha mención, como lo habían hecho otros intérpretes como Julio Montes y Damasio Esquivel, pero como Dimota pensaría que yo pretendía su respectivo derecho no la utilizó en su registro, pero sí salió publicada en Iverá. Y de ahí que en posteriores grabaciones la utilizaron Mario Millán Medina, Coco Díaz y muchos otros, pero yo a pesar de haberlas registrado nunca percibí derechos, cosa que de utilizarse debe ser reconocida. Pero para mí, en dicha época, me era satisfactorio solo la mención pues en los comienzos todos necesitamos una pequeña promoción sin necesidad de pretender un pago legal por su utilización.
PEDRO MONTENEGRO
Pedro Montenegro el bien llamado virtuoso del acordeón, un impagable colaborador de “Cartelera Correntina” de todas las épocas, en esta oportunidad con el valioso aporte de los hermanos Vallejos.
Sería muy extenso poder narrar a los lectores todas las múltiples colaboraciones prestadas por este gran músico correntino, que me sorprendió en su primera llegada a Buenos Aires, allá por 1950, o algo más, actuando simultáneamente en el salón Verdi de la Boca, y en un rincón de Corrientes de Constitución, donde me tocó presentarlo sorpresivamente.
Y siempre recuerdo lo manifestado por el gran Ernesto Montiel “guá gente, ipú porá itera”. Considero que nuestro medio tiene una gran deuda con este grande, por lo que reitero un gran homenaje que le redunde satisfacción y un merecido apoyo económico y una merecida jubilación de su provincia Corrientes.
AUTOR: LEOPOLDO POLITO CASTILLO

CARAÍCHO GALEANO
Caraícho Galeano, un auténtico cultor del típico chamamé correntino.
En Itá Corá, del antiguo Paiubre, hoy departamento de Mercedes, pintoresco lugar donde se logrará este recuerdo de hace varios años, pude gozar de los primigenios chamamés que nos interpretara don Caraícho Galeano, tío de Marcianita Ávalos que también nació en dicho lugar, adonde llegamos en la década del setenta acompañados por familiares y el gran amigo mercedeño y acordeonista Ruperto Alegre. Allí pudimos deleitarnos con su músicas y observar como iban llegando los vecinos del pago, cosa acostumbrada en los atardeceres donde en el patio de su boliche actuaba don Caraícho, para solaz de su público, que permanecía montados junto al alambrado, condición exigida por el dueño de casa.
De no respetar, suspendía su actuación de inmediato, (se me dijo que por razones de seguridad familiar pues tenía varias hijas mozas). Y resta decir que, ventanal abierto, la patrona atendía el despacho con total esmero.
JUAN DOMINGO SOUZA
Juan Domingo Souza, un constante difusor chamamecero.
Esta secuencia, conservada de nuestro archivo de colaboradores, refleja una de las tantas actuaciones de integrantes de mi conjunto, o de la embajada “Cartelera Correntina”, que posibilitó la llegada de tantos cultores del interior de nuestra provincias desde la década del 50. En este caso Juan Domingo Souza, llagado desde Alvear, Corrientes y tras su debut en nuestro programa de radio, lo sumamos al elenco a la inauguración de la recordada peña La Querencia, de la curva de Raymundo, Florencio Varela, allá por 1976. Y ahora, siempre vigente, al frente de la “gran familia Tupá noi”, que agradecido a Dios por salvarlo de un accidente ferroviario automovilístico, le ofrenda su canto permanente.
EULOGIO GOMEZ
No quisiera terminar con estas, mis vivencias con el chamamé, sin recordar emocionado a un gran amigo y difusor del folklore correntino, don Eulogio Gómez, quien nos dejara hace unos años como consecuencia de un grave accidente automovilístico cuando se hallaba cumpliendo con su función ejecutiva de gerente de las sucursales Chaco, Corrientes, Formosa y Misiones, de la entonces empresa de caudales Juncadella.
Eulogio siempre brindó su ayuda desinteresada a los músicos chamameceros, y en especial a quien escribe estas líneas, quien lo homenajeó deificándole por 1977 el chamamé que lleva su nombre “chamizo Eulogio”, compartido con la autoría musical de Alfredo Morales.
HECTOR MARQUEZ
Un gran cantor correntino con Polito Castillo en radio Porteña. Sí amigos, ya por 1956, Héctor Márquez, nativo del departamento Riachuelo, Corrientes, debutó en la embajada Cartelera Correntina sorprendiéndonos con su voz bien varonil y de auténtico solista, y variado repertorio. Actuaba en principio exclusivamente en la primigenia peña La Rueda, de José León Suárez, la cual regenteaba con total éxito, y donde también aportaba así promoción y actuación nuestra embajada. De ahí, luego surge la oferta de grabar con el nuevo conjunto correntino de Pascacio Enriquez “Kilómetro 11”, “Villanueva” y “Bañado Norte”, y otros títulos con Angel Guardia y Rulito González.
ROBERTO GALARZA “EL ZORZAL DE CORRIENTES”
EN LA EMBAJADA CARTELERA CORRENTINA
Otro de los tantos valores del chamamé que tuvieron su paso por mi embajada fueron los hermanos Eleuterio (Roberto) y Rogelio Galarza que llegaron a Buenos Aires en la década del 50 con el conjunto de don Mario Millán Medina, provinentes de Santa Fe, pues fueron nativos del distrito Alto Verde de dicha provincia, pero decidieron quedarse en esta Capital Federal, y por lo que comenzaron programados en El Palmareñito, de la Isla Maciel. Luego Roberto se integra al conjunto de Damasio Esquivel para actuar en el salón Verdi, y Rogelio a mi embajada como cantor solista durante un breve lapso y vuelve a Rosario . En dicho tiempo por alejamiento de Julio Luján del Cuarteto Santa Amman, Roberto que ya venía colaborando como guitarrista, queda como cantor de Ernesto Montiel y resulta toda una revelación pues considero que culminó en su consagración como cantor solista y sus actuaciones y grabaciones así lo muestran y el gran público chamamecero lo comienza a llamar “El Zorzal de Corrientes” aún sabiendo de su origen santafecino.
Desvinculado del Cuarteto Santa Ana, vuelve a integrar mi embajada y mi conjunto por una breve pero exitosa temporada, cosa que han podido apreciar en otras vivencias. Y también apreciar que por mi intermedio comenzó a grabar con su propio nombre en Tonodisc por 1966. Luego pasa a Music Hall y más tarde integra “el Trío de Oro” con Isaco y Lorman por un largo tiempo, hasta que vuelve a su nueva agrupación, siempre acompañado por el éxito y logrando acrecentar su prestigio interpretativo y autoral, pero lamentablemente razones de salud fueron impidiendo su continuidad Pero felizmente el público y el gobierno correntino supo reconocer su labor homenajeándolo como correspondía en su Festival Nacional del Chamamé.
Los últimos años y desde el año 2000, acosado por dolencias Roberto, las supo sobrellevar con valentía y resignación, más paralelamente continuó con sus labores de pintor de fina y admirada concepción, y dejó en sus cuadros las imágenes de los más celebrados cultores del chamamé,. Obras que han de perdurar como así sus composiciones que solo basta nombrar algunas para valorarlas en su total dimensión “Distrito Alto Verde”, “Amor Prohibido”, y “Volver en guitarras”, la que nos dice en sus notas que así será que “el zorzal seguirá viviendo”.
TRIO PANCHO CUE, ISACO, RUBEN MIÑO Y ANTONIO NIZ,
EN EL TEATRO MUNICIPAL GRAL. SAN MARTIN DE LA
CIUDAD DE BUENOS AIRES
Coincidente Con el día del 77º aniversario del natalicio de Isaco Abitbol, 29 de noviembre, se realizó un merecido homenaje e Este gran pionero del chamamé. Esto por una feliz iniciativa del folklorista Rodolfo Dalera quien invitó a participar especialmente a Héctor Chavez, Marcianita Ávalos y a quien suscribe, Polito Castillo, en la conducción del espectáculo, el que contó con la adhesión de muchos colegas y de numeroso público que festejó alborozado el amplio repertorio del Trío Pancho Cué, nombre del barrio natal de Isaquito en Alvear, provincia de Corrientes.
Creemos que Ezra fue la última actuación de Isaco en Buenos Aires pues ya regresó enfermo a la capital de Corrientes donde fue operado y atendido en el hospital escuela con total esmero, ya que incomprensiblemente, la mutual de SADAIC le había dado de baja por falta de pago de algunas cuotas, causal inaudita pues a esa fecha Isaco no merecía tamaño agravio por su condición de antiguo socio activo ya que a su edad, setenta y seis años, estaba exento del pago de la cuota y gozar del cien por ciento de descuento en los medicamentos. Y esa fue un a irresponsabilidad de nuestros delegados en la sucursal Corrientes por lo que corresponde agradecer la ayuda solidaria prestada por un gran amigo, señor Ellero, a quien conocemos como admirable radista ecuestre quien paseó la sagrada imagen de la virgen de Itatí montado a caballo por toda la patria, a quien más conocemos por su popular apodo de “Caballo Loco” y quien además pagó los medicamentos del tratamiento de Isaco, quien fallece el 6 de marzo de3 1994.





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